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01 febrero 2019

Un tribunal de Estados Unidos condena al régimen sirio por el asesinato de la periodista Marie Colvin

La sentencia condena al Gobierno de Bashar Asad a pagar más de 260 millones de euros por la muerte de la reportera en un bombardeo en 2012

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Una corte de distrito en Columbia (EEUU) ha culpado al Estado sirio de la muerte de la corresponsal de guerra Marie Colvin. La reportera murió con 52 años, el 22 de febrero de 2012, cuando el centro de prensa donde se encontraba junto a otros periodistas, entre ellos el corresponsal de EL MUNDO Javier Espinosa, fue bombardeado por fuerzas leales al Gobierno sirio. La sentencia, que condena a Damasco a pagar más de 260 millones de euros por daños, supone la primera respuesta judicial a la guerra de Siria.La decisión de la jueza Amy Berman Jackson sienta un precedente en el sangriento conflicto, cuando está a punto de cumplir ocho años. Hasta el momento, el respaldo de Rusia al presidente sirio, Bashar Asad, ha permitido que el Consejo de Seguridad de la ONU no abra la puerta a la fiscalización del ‘rais’. Tampoco el resto de actores han sido condenados hasta el momento. Ha tenido que ser un pequeño tribunal estadounidense el que, tras medio año de proceso judicial, ha abierto la veda al imperio de la ley.En la sentencia al caso Cathleen Colvin, hermana de la periodista, contra la República Árabe Siria, de 36 páginas, se detalla cómo Colvin, que entonces trabajaba para el periódico británico ‘Sunday Times’, fue objetivo deliberado. Tras rastrearla gracias a sus llamadas por satélite e informadores, unos funcionarios sirios ordenaron un bombardeo de artillería contra el lugar donde se encontraba, junto a Espinosa, los fotógrafos Rémi Ochlik – también muerto – y Paul Conroy, la reportera Edith Bouvier y el activista Wael Omar.La veterana informadora, caracterizada por su parche en el ojo, apereció en el acto en en centro de prensa, en el distrito de Baba Amro de Homs, controlado por aquel entonces por grupos armados alzados. Aunque incompareciente en el juicio, la administración siria dijo inicialmente que sus fuerzas no sabían dónde se hallaba el centro de prensa atacado, para luego considerar a Colvin responsable de su muerte al estar “trabajando con terroristas”, objetivo militar del gobierno de Siria.Por contra, en la causa civil, la juez Jackson resalta que “perpetrando un ataque directo contra un centro de prensa, Siria intentó intimidar a los periodistas, inhibir la recolección de noticias y la diseminación de información y suprimir la disensión”. “El asesinato selectivo de una ciudadana estadounidense, cuyo trabajo valiente no era sólo importante, sino vital para el conocimiento de las zonas de guerra y de las guerras en general, es indignante”.

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